Lo que su luz dice

Por SHA Wellness Clinic
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14 de diciembre de 2018
Salud y belleza

Ana María Oliva - Especialista en Salud Energética
Ana María Oliva - Especialista en Salud Energética

"La salud no es solo la ausencia de enfermedades. Tampoco es simplemente tener unos marcadores bioquímicos en los rangos normales."


La salud es un estado positivo, radiante, en el que el cuerpo puede adaptarse a cada instante a todos los estímulos (externos e internos) manteniendo el equilibrio, la armonía y la comunicación.

Ahora imagina que pudieras medir de alguna forma ese grado de armonía y comunicación interna, la capacidad del cuerpo de autoregularse. Imagina que pudieras detectar los desequilibrios antes de que aparecieran los síntomas físicos, y que pudieras corregirlos y así evitar que enfermaras. Imagina que puedas saber cómo te va a sentar un detox de hígado, cómo va a reaccionar tu cuerpo ante un determinado tratamiento. Imagina que pudieras acercarte, no sólo a los síntomas, sino a las causas reales que provocan esos síntomas. Todo eso existe, es una visión de la salud basada en los campos de energía.

No se trata de algo precisamente moderno. Las antiguas medicinas orientales ya hablaban de ello hace miles de años. Pero no hablamos de medicinas antiguas, sino de una tendencia cada vez más creciente de nuestra medicina occidental: una visión electromagnética de la salud. El método científico y las nuevas tecnologías están desarrollando esta disciplina de forma sorprendente. Desde inicios del s XX ha habido un creciente interés por conocer la parte electromagnética del ser humano, y por encontrar tecnologías que permitieran recuperar la salud. Ha habido varios premio Nobel implicados en la descripción de una visión electromagnética de la vida (Albert Szcent Gyorgyi, Luc Montagnier), una visión que a veces desafía nuestra concepción mecanicista del funcionamiento del cuerpo. Porque si le podemos poner un adjetivo a este tipo de medicina, es el de “integradora”. Un campo electromagnético, por definición, no termina, es holográfico, y está interactuando a cada momento con el entorno, adaptando su respuesta a la información que recibe. Una visión diferente y novedosa, cada vez más integrada en nuestra medicina occidental y con interesantísimas posibilidades para aplicar una medicina preventiva y no invasiva.

De hecho, está incorporada a muchos campos, solo que habitualmente no somos conscientes: básculas con bioimpedancia, resonancia magnética nuclear, aparatos de radiofrecuencia y de luz en estética, en gestión del estrés, uso de “corrientes” en rehabilitación muscular, marcapasos, hipertermia… hay muchas técnicas tanto diagnósticas como terapéuticas que se basan en la capacidad del cuerpo de responder a los campos electromagnéticos externos… porque el propio cuerpo genera un campo electromagnético interno. Lo genera en cada reacción química (las reacciones REDOX son intercambios de electrones), lo genera con la piezoelectricidad de los huesos cada vez que hacemos ejercicio físico, lo genera nuestro corazón en su latido y nuestro cerebro al pensar, lo generamos por tener la sangre caliente y mantenernos a 37º… Hay muchas fuentes de electromagnetismo a nivel biológico, y es una rama del conocimiento en continua expansión por sus posibilidades sobre todo a nivel preventivo.

¿Cómo es posible que la energía contenga una información tan valiosa para mi salud? De la misma manera que un imán ordena las limaduras de hierro según su propio campo energético, la materia se estructura en función de un patrón electromagnético. Por tanto, cuando detectamos desequilibrios en la energía, podemos corregirlos a tiempo y evitar así que la persona enferme. Se trata de un enfoque que permite prevenir y tratar.

El uso de aparatos para medir y para tratar, basados en campos electromagnéticos, tiene muchas ventajas. Además de no ser invasivo, permite ver al ser humano como un todo integrado, el mundo físico, el emocional y el mental. Por eso, medir el campo electromagnético de la persona nos permite ver cómo está, a muchos niveles. Nos permite “leer” lo que su luz está contándonos: los desafíos, los puntos fuertes, las dificultades de regulación… Y facilita encontrar la propuesta terapéutica que nos lleve hacia el estado de salud deseado.

 

En SHA medimos el campo de energía a través de tecnologías procedentes de la carrera aeroespacial, con el objetivo de detectar y corregir el patrón electromagnético que dirige la vida. Buscamos corregir el primer síntoma que es común a todas las patologías: una disminución del voltaje de la membrana celular. Éste voltaje es el que permite que la célula funcione de forma óptima, comunicándose adecuadamente con el entorno, incorporando nutrientes y eliminando toxinas. Por eso, cuando detectamos que este potencial está bajo y lo optimizamos, mejora la oxigenación, la circulación, el metabolismo, se desintoxica con más facilidad, y la persona se siente mucho más radiante y positiva. Los tratamientos basados en campos electromagnéticos tienen por objetivo aumentar la salud, fortalecer la capacidad del cuerpo de regularse a si mismo, favorecer la comunicación inter e intracelular y mejorar la capacidad de adaptación del cuerpo. Y todo ello de forma suave, utilizando valores fisiológicos, y sin efectos secundarios no deseados. Todo un mundo de tecnologías al servicio de la salud.

SHA MAGAZINE

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