La relación entre la microbiota intestinal y la salud mental

Por SHA Wellness Clinic
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30 de junio de 2022
Salud y belleza
La disbiosis intestinal puede ser un factor de riesgo para sufrir una depresión. 

Enfrentarse a una situación estresante o que nos produce angustia, miedo o tristeza suele manifestarse con síntomas físicos, como dolor o malestar de estómago. Esto se debe a que el intestino alberga millones de neuronas que interactúan constantemente con los sistemas inmunitario, endocrino y nervioso central. De ahí que al intestino se le conozca como el segundo cerebro. Como nos explica Ana Mayor, médico internista y experta en Salud Digestiva de SHA Wellness Clinic, “la microbiota intestinal tiene un impacto en las emociones y la cognición porque mantiene una comunicación bidireccional con el cerebro. La razón es que determinadas bacterias intestinales producen neurotransmisores en las células enteroendocrinas, que actúan como segundos mensajeros en el cerebro y que regulan el estado de ánimo y las funciones cognitivas”.  

Por esta carretera de doble sentido, denominada gut-brain axis (eje intestino-cerebro), viajan neurotransmisores y señales endocrinológicas que conectan los dos órganos y que explican la relación de la microbiota con la memoria, el aprendizaje, la ansiedad, el estrés, los trastornos neurodegenerativos o el neurodesarrollo. Como afirma Ana, “el estado de la microbiota influye en el buen funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso central, pero también existen señales en la otra dirección. Es decir, nuestro estado mental y psicológico tiene su reflejo en el equilibrio de la microbiota intestinal”.  

Por eso, continúa la doctora, “el estrés tiene un impacto muy negativo en la estabilidad de los microorganismos que viven en nuestro intestino y, a su vez, la microbiota intestinal condiciona la respuesta al estrés y las secuelas que lleva asociadas. Los factores estresantes más revisados incluyen: estrés psicológico, interrupción de los ciclos circadianos, privación de sueño, cambios ambientales (calor, frío, altitud extrema), sustancias tóxicas, contaminantes, ruidos, actividad física y dieta. Y se ha evidenciado que todos ellos alteran la composición, función y actividad metabólica de la microbiota”. 

Por tanto, no es ninguna sorpresa que el desequilibrio de la microbiota se considere un factor de riesgo para sufrir depresión. “La serotonina es el mediador más importante que permite a la microbiota comunicarse tanto con el intestino como con el cerebro. En una situación de disbiosis intestinal puede existir un déficit de bacterias productoras de ácido gamma-aminobutírico (GABA, por sus siglas en inglés), que es el precursor de la serotonina. Y esto provoca que exista una mayor tendencia hacia la depresión o a que los síntomas persistan en caso de una depresión ya establecida”, concluye la experta.  

 

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