¿Sabes qué comer en la oficina?

Por SHA Magazine
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06 de junio de 2017
Nutrición saludable

Comer sano es una meta que prácticamente todos deseamos alcanzar. A priori, no parece demasiado difícil, pero, con el frenético ritmo de vida actual y el poco tiempo libre del que disponemos, a veces parece una gesta imposible de realizar.

Pasamos casi tres cuartas partes del día entre la oficina y los desplazamientos para ir y volver del trabajo. Cuando llegamos a casa, estamos cansados y solo nos apetece sentarnos en el sillón a descansar tranquilamente. Con este panorama, nos hacemos la gran pregunta: ¿cómo podemos comer sano en el trabajo?

Cómo comer sano en la oficina

Alimentarse de manera saludable es posible sin pasarse horas elaborando menús y sin morirse de hambre.

Lo primero que debemos hacer es meditar sobre las necesidades de nuestro cuerpo dependiendo del ritmo de vida que llevamos. No necesita el mismo aporte de energía alguien que pasa el día de aquí para allá y que con un nivel de stress elevado, que una persona que trabaja ocho horas sentada delante de un ordenador. Por eso, debemos pensar en cuánta energía quemamos a lo largo de la jornada antes de lanzarnos a pensar qué comer en la oficina.

La planificación será nuestro gran aliado a la hora de cocinar sano y de no caer en tentaciones como la comida rápida o el comer de restaurante cada día. Es recomendable hacerse un menú semanal que sirva como base para el resto del mes, en el que distribuyamos los diferentes grupos de alimentos necesarios entre los días de la semana, pero dejándolo abierto a variantes para que no resulte aburrido y repetitivo.

Por ejemplo, si hemos decidido que los lunes comeremos legumbres, pondremos “legumbres”. Después, estableceremos las diferentes variantes para cada semana: una puede ser una ensalada de lentejas fría, otra un salteado de garbanzos con verduras y otra una crema de guisantes.

Cómo realizar los menús de manera rápida y sencilla

Ya hemos determinado que tenemos una gran falta de tiempo para cocinar, bien, entonces debemos elegir técnicas culinarias que nos permitan obtener buenos resultados en un corto espacio de tiempo. Debemos huir de platos demasiado elaborados, ya que los haremos un día pero luego dejaremos de cocinar el resto de la semana.

Una buena alimentación en el trabajo debe ser variada y apetecible para que sea duradera.

Podemos ayudarnos de productos como los vasitos de arroz que se cocinan en un minuto al microondas y de conservas naturales como botes de legumbres o de verduras cocidas o pescado enlatado.

Al alimento principal lo acompañaremos siempre de una guarnición que aporte el resto de nutrientes necesarios en esa comida.

Pondremos tres ejemplos de comidas fáciles y rápidas que pueden servir como base:

  • Hamburguesa de ternera acompañada de un vasito de arroz salvaje y judías verdes con aceite de oliva.
  • Ensalada de cuscús con sardinas en lata, aceitunas y tomate natural.
  • Ensalada de lentejas con pasas, pepino y cebolla.

Para alimentarse bien solo hace falta organizarse y echarle un poco de imaginación. Las posibilidades son infinitas, pero no lo dejes a la improvisación o el cansancio será tu peor enemigo.

 

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