Nora Popova Mi experiencia en SHA

Mi experiencia en SHA y El pintor secreto

Por SHA Wellness Clinic
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25 de septiembre de 2015
Be SHA

Imagina que recibes una hoja de papel y una paleta de colores. Te dicen que dibujes lo que quieras. Sin pensarlo mucho, coges el primer color que ves y empiezas a pintar. Después de la primera explosión de pronto paras, lo miras y te das cuenta de que no te gusta lo que has dibujado. De hecho te gustaría empezar todo de nuevo. Pides otra hoja de papel, pero te dicen que solo había una disponible.

 

Esa hoja de papel en blanco es tu salud y la paleta de colores lo que decides hacer con ella. Al final, o admiras lo que has creado o deseas empezar de nuevo. El hecho es: sólo tienes una oportunidad. La buena noticia es que también tienes el poder de crear la mejor pintura que hayas visto nunca.

Siendo estudiante de psicología y locamente apasionada de la salud como soy, no hay mejor lugar para realizar mis prácticas que en SHA WellnessClinic en España. Así que yo, en el vigésimo verano de mi vida, decidí que mientras que la mayoría de mis amigos pasarían sus veranos en fiestas de Ibiza, yo no estaría demasiado lejos, aunque haciendo algo completamente diferente.

No hay palabras que puedan describir mi fascinación inicial cuando entré en este templo de bienestar. El aroma cítrico, el flujo suave de las aguas y la pureza de los sonidos naturales inmediatamente me trasladaron a un lugar de calma que yo no sabía que existía dentro de mí. Me invitaron a hacer un recorrido por la clínica, que a juzgar por lo que sentía, pensé que sería dirigido por el propio Buda. Mi decepción no duró mucho cuando me presentaron a una acogedora señora con una sonrisa angelical.

Quedé enamorada con el concepto de ofrecer todos los recursos para sentir el poder de la buena salud. Me siento muy agradecida por todas las cosas que he podido aprender y para expresar mi agradecimiento me gustaría compartir lo que sé, y vosotros, queridos compañeros, no esperéis hasta perder algo para apreciarlo.

 

La primera lección la encontré profundamente arraigada en la lechuga de nuestras abuelas.

Todos recordamos aquella vez en la que estuvimos sentados en la mesa de la cocina de la abuela durante lo que pareció una eternidad, hasta prácticamente echar raíces y convertirnos en las mismas verduras que nos estaban obligando a comer. O aquel momento en el que querías un helado pero tu madre te intentaba convencer de que solo con probarlo todos tus dientes terminarían cayéndose por el azúca que tenía. Mi punto de vista es: no es nuestra culpa que asociemos “estar sano” con algo increíblemente aburrido y penoso. Aunque, habiendo estado un mes aquí en SHA, estoy completamente convencida de que esto ya no tiene que ser así. La dieta que ofrece la clínica está completamente basada en verduras y legumbres y aún así, el sabor no tiene nada que ver con la lechuga verde de la abuela. La dieta no se basada en restricciones sino en tres platos, cada uno más sabroso que el anterior.

 

El ejercicio no tiene que seguir asociándose con interminable horas en un gimnasio subterráneo y compartiendo miradas de desesperación sudorosas con otros compañeros. ¿Qué tal el ejercicio frente a un panorama impresionante que te haga sentir que estás corriendo sobre el horizonte? O yoga, ¿que te ayuda a descubrir que aunque vivas en tu cabeza, tienes otros 642 músculos? No voy a mencionar incluso la EMS (máquina de electroestimulación) que te permite entrenar tu cuerpo entero en 20 minutos, porque a veces está bien sentirse un poco cansado. Ante todo esto, baso mi queja, en que puedes pasarlo tanbien cuidando de tu salud como puedas hacerlo cualquier sábado en un club de noche en cualquier continente. Y si realmente disfrutas de ti mismo, deberías tener suficiente con una feliz resaca.

 

 

La segunda lección que he aprendido es que no puedes tratar cuerpo y mente de forma separada.

El concepto de SHA está basado en el enfoque holístico que me contaron. No solo aspira a enfocar el bienestar desde diferentes ángulos como dieta, ejercicio y emociones sino en la combinación demédicos con ideologías completamente diferentes. Desde el reiki y la medicina china al los convencionalismos. Al principio pensé que esta aproximación holística no era más que una afirmación sofisticada. Más tarde me di cuenta que detrás de esto se encuentra el más básico principio humano: que no se puede tratar la mente y el cuerpo separadamente, aunque intentemos hacerlo muy a menudo.

Una de mis personas favoritas, con las que he tenido el placer de encontrarme, fue la maravillosa y delicada Nieves. Su nombre simboliza la claridad de su mente, adquirida tras años de meditación. Cuando me la presentaron, lo primero que me preguntó fue “¿Cada cuánto sueles duchar tu cuerpo?” Un poco confusa con su pregunta, contesté que todos los días. “¿Cada cuánto limpias tu mente?” fue la segunda pregunta que me hizo. Después me di cuenta que no lo hago tan a menudo como me gustaría. La meditación es algo que se ha convertido en víctima de estereotipos. Creemos que a menos que vengamos de la década de 1960, no nos hayamos lavado el pelo desde entonces o la ropa que tengamos, no hay ninguna razón por la que debamos hacerlo. No voy a intentar describir qué es la meditación, porque es un fenómeno con tantos poderes, que solo debe dejarse en manos de los poetas. Sin embargo, voy a decir que, la mayoría de las enfermedades y adicciones a las que nos enfrentamos son el resultado de ansiedades oprimidas. Si sabes que existe algo gratis, elogiado por Shakespeare y Buda por igual, con el apoyo de los científicos y de estudios, ¿por qué no probarlo? El enfoque holístico de SHA está basado simplemente en la adaptación de lacreencia de que todo está conectado y que es imposible tener un cuerpo sano sin una mente sana.

 

Mi experiencia en SHA

 

La tercera lección que he aprendido tiene que ver con el amor.

Imagina alguien que da sentido a tu vida. Alguien con quién pasas el resto de tu vida. Alguien para quién tu amores incondicional. ¿Puedes escuchar su respiración? Podrías ser capaz de hacerlo porque esa persona eres TÚ.  La relación que tenemos con nosotros mismos es la única constante y sin embargo, muy a menudo se ve socavada. Hemos abandonado la idea de amarnos a nosotros mismos en la caja de clichés y ahora está cubierta de polvo. Pero déjame preguntarte esto, ¿por qué te preocupas por tu familia, tu pareja, o tu mascota? ¿Tal vez porque los amas?

No puedes tener Buena salud si no tienes suficiente amor a ti mismo. Además, la mala salud es a menudo el resultado de poco amor y baja autoestima. En las palabras del psicólogo Branden: “Lo que determina el nivel de autoestima es lo que el individuo hace”. De aquí viene mi cuarta lección, que no se puede tener una buena salud sin practicarla.

Mi parte favorita de mi experiencia en SHA fue observar el proceso del tratamiento o “seguimiento”. En cualquier caso, si el objetivo del paciente era bajar de peso, detoxificarel cuerpo o dejar de fumar, me di cuenta que un fenómeno se repetía. Tan pronto como los pacientes se vieron capaces de ver algún progreso, cuanto más “saludables” se sentían, más querían hacer y sentir. Participaban en el proceso, invertían en él y se volvían adictos a él. Me di cuenta de que si estás dispuesto a practicarlo, es muy fácil transformar ese círculo vicioso de amor propio en un círculo virtuoso. Aunque, esa es la parte difícil. Tienes que estar dispuesto a probarlo y practicarlo. La práctica implica hacer algo de forma continuada, con disciplina, casi hasta el punto que lo hagas tu manera de ser. Creo que es la razón por la que muchos pacientes han luchado por mantener los hábitos adquiridos aquí cuando volvieron a casa. Vieron lo que habían logrado al final del tratamiento como una misión completada. Sin embargo, creo que cualquier práctica que tiene por objetivo tener éxito, debe hacerse por el bien del viaje y no por el bien de la recompensa. Una vez se lograda y la Buena salud se convierte en tu forma de ser es cuando sientes la verdadera magia.

Así que hoy te planteo un reto. Te reto a mirar hacia adentro y buscar los susurros tímidos de una voz heroica que dice “yo puedo”. Una vez lo encuentres, no lo pierdas, confía en ella y cumple con el deber que tienes contigo mismo: es decir, ser tu mejor yo, el más sano. Toma el pincel y comienza a pintar.

 

Nora Popova

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