Epigenética: la relación entre el estrés y las emociones con el genoma humano

Por SHA Wellness Clinic
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24 de febrero de 2022
Salud y belleza
Una correcta gestión emocional es fundamental para modificar las tendencias genéticas que aumentan la predisposición a sufrir ansiedad o depresión.

La epigenética es una disciplina científica relativamente moderna que estudia los mecanismos por los que determinados factores, como el entorno, la gestión del estrés y las emociones o la alimentación, interactúan con los genes con los que nacemos, activándolos o desactivándolos y regulando su expresión. Es decir, que una persona tenga un polimorfismo en la secuencia de ADN que influye en las adicciones, la ansiedad o la depresión, significa que será más propensa a sufrir alguno de estos problemas, pero no que inevitablemente vaya a tener una personalidad adictiva o depresiva. Porque, como nos comenta Vicente Mera, responsable de la Unidad de Medicina Genómica y Envejecimiento Saludable de SHA Wellness Clinic, “a través de los hábitos de vida podemos transformar nuestro código genético. Por ejemplo, sabemos que el café aumenta la ansiedad y el abuso del alcohol puede generar cuadros depresivos. Así que, evitando su consumo, reducimos los riesgos. Por eso, gracias a la psicología, a los cambios comportamentales y a una correcta gestión del estrés y las emociones es posible modificar esa tendencia genética. Otro ejemplo: una persona que nace inteligente puede serlo todavía más si dedica tiempo a formarse e instruirse. En este caso, el aprendizaje sería la epigenética del cerebro porque, al estudiar, se consiguen más y mejores conexiones neuronales que acaban transformando las células cerebrales y que, al dividirse, incorporan estos cambios epigenéticos”.

Practicar de forma habitual yoga, meditación o técnicas de respiración pranayama es la solución perfecta para aprender a gestionar el estrés y controlar las emociones. Como explica Vicente “con estas actividades se puede ir dominando, poco a poco, la tendencia genética y transformar los genes. Así, ante un estímulo concreto, las personas agresivas responden antes que aquellas que no lo son. Esto se debe a que su motor acelera de cero a 100 en tan solo un segundo. Pero con la práctica regular de disciplinas mindfulness podemos ir quitándole válvulas a ese motor para que carbure más despacio y tener más tiempo para pensar antes de reaccionar. Este aprendizaje provoca cambios epigenéticos tanto en las neuronas como en los neurotransmisores y llegará un momento en el cual, por muchos estímulos exteriores a los que se enfrente, la respuesta no será la misma. De esta manera, podrá gestionar cualquier tipo de situación emocional sin caer en un comportamiento agresivo”.

Aunque todavía nos queda mucho por aprender sobre la epigenética, el doctor Mera está convencido de que es una de las ciencias del futuro porque “nos permite cambiar los hábitos de vida perjudiciales por otros más saludables y modificar a nuestro favor determinadas tendencias genéticas que afectan directamente a nuestra calidad de vida. Además de, por supuesto, aumentar la longevidad, el bienestar y el estado de salud general y de trasmitir a la siguiente generación un material genético mejor”.

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