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Introducción a la meditación

Vivir es un acto que continuamente me sorprende por su grandiosidad. Sin embargo, ¿cuántas veces nos sentimos empujados por la vida, como si nos apretase? A veces nos cuesta trabajo vivir el día a día con vitalidad y optimismo; creo que todos conocemos esta sensación de estrechez.

Si estas sensaciones las mantenemos en el tiempo aparecerán el estrés y la ansiedad con sus síntomas, como el insomnio, irritabilidad, pérdida de apetito (a todos los niveles), ansiedad a la hora de comer, dolores de cabeza, musculares, estomacales, etc. Y por supuesto nuestro ánimo también se ve afectado, convirtiéndose el día a día en un acto mecánico de supervivencia.

A veces relacionamos quietud o silencio, con dejar de vivir, con dejar de hacer, y pensamos que si no hacemos y nos esforzamos no vale, no tiene sentido. La quietud, el silencio es una cualidad para desarrollar, es dejarnos estar en lo que ocurre sin lucha, aceptando el momento, viviéndolo sin manipulaciones; ni quedándonos pegados a ese momento, ni huyendo de él. Tenemos la idea de que parar implica pérdida, cuando realmente parar es un acto de responsabilidad. A veces el acto más saludable e inteligente para el buen desarrollo de cualquier actividad es precisamente parar y tomar perspectiva.

Sé generoso contigo, invierte en ti y tómate un momento para poder parar. La Meditación nos ayuda a parar por eso te invito a practicar estas cuatro pautas muy sencillas para un primer contacto con la meditación:

  1. Tomemos un minuto y busquemos un lugar donde haya tranquilidad.
  1. Nos sentamos, buscamos la verticalidad y vamos parando todo el movimiento corporal externo, quedándonos en quietud física. (Favoreciendo la no mecanicidad).
  1. Cerramos los ojos, volvemos la mirada hacia dentro. Poco a poco vamos dejando de sentir la sensación corporal, abrimos los sentidos.

Bajamos al presente, el único lugar donde la vida ocurre.

  1. Y por último, llevamos la atención a la respiración (una tras otra) percibiendo el movimiento que genera la respiración en nuestro cuerpo.

Al inspirar percibo el movimiento que provoca el aire al entrar y como mueve el estomago, el pecho, el diafragma… Al espirar percibo el movimiento que provoca el aire al salir y como mueve el

diafragma, las costillas, el pecho… Cuando perdamos el contacto con la respiración, contemplamos dónde se ha ido la atención y volvemos a la respiración.

 

La meditación simplemente es una conciencia amable, no juiciosa con las vicisitudes de la vida.

 

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